lunes, 20 de mayo de 2013

EL LLAMADO PERSONAL. (Apartes de curso de formación pastoral para músicos católicos)


EL LLAMADO PERSONAL




Cuando iniciamos nuestra vida Cristiana y reconocemos la presencia de nuestro Señor en las parroquias, comunidades, grupos de oración etc. Nace en nuestro corazón un llamado muy particular, esa voz interior que nos impulsa a dejar de ser fieles pasivos de nuestra Iglesia y convertirnos en fieles partícipes sirviendo en apostolados, pastorales y ministerios que permiten darle vida y fortalecimiento a nuestra Iglesia Católica. En medio de este regocijo “querer servir” le pedimos a Dios que nos indique cual es el camino que debemos seguir, ¿en qué quiere que le sirvamos?,¿Para qué fuimos escogidos?.

Dice la palabra de Dios:
San Mateo 5,16: Hagan pues que brille su luz ante los hombres; que vean estas buenas obras, y por ello den gloria al Padre de ustedes que está en los Cielos.


Cuando ya hemos recorrido un camino en la Iglesia, empezamos a ser luz para el mundo, de tal modo que muchos se nos acercan a pedir oración, o simplemente nos abordan desconocidos en la calle y nos conversan porque aunque no lo entienden ven reflejada la luz de Jesucristo en nosotros y en medio de la soledad y una sociedad indolente, un saludo, una sonrisa, una buena acción brilla como la luz de un faro. En el libro de San Mateo encontramos 3 elementos muy importantes que nos llevan al discernimiento del llamado al servicio que el Señor nos ha hecho.

  1. Hagan Pues que brille su luz ante los hombres.
Esto quiere decir que todo el alimento espiritual que hemos adquirido en el tiempo que hemos estado en crecimiento comunitario debemos ponerlo al servicio de los otros, ser luz ante los hombres es dar testimonio de vida a través del servicio, no es suficiente tener la luz para si mismo sino que esta luz debe brillar en nuestro diario vivir.


  1. Que vean estas buenas obras.
Reconociendo la luz de Jesucristo en nuestras vidas, esta misma luz nos impulsa a realizar obras, pero no como una tarea puramente social; sino con misericordia, sintiendo que cada cosa que realizamos por el otro es como si la hiciera el mismo Señor Jesús, si no se visualizan obras en el ejercicio de nuestro ministerio es buen momento para reflexionar si estamos en el lugar indicado, por ejemplo asistir a la preparación para ser catequista pero después de mucho tiempo no ejercer la catequesis en ningún lugar.


  1. Y por ello den Gloria al Padre de ustedes que está en los cielos.
Finalmente al aceptar el llamado del Señor al servicio, siendo luz y actuando a través de las obras en nuestro ministerio, no podemos dejar atrás recordar darle la Gloria a Dios Padre, quien dispuso nuestro corazón para servir, y nos ha guiado en el llamado al ministerio que el mismo escogió para que a través de él nos santifiquemos.


Para el católico practicante no es suficiente solamente recibir el alimento espiritual, es indispensable que ese alimento sea transmitido a todos los hermanos, en especial a los más necesitados. Este es el llamado que Jesús nos hace.
El servicio es indispensable para nuestra vida porque es el fruto de nuestra propia conversión, las buenas obras hacen que la luz de Jesús brille por toda la tierra, quien se ha encontrado con el Señor siente el profundo deseo de servir y poner en práctica los talentos, dones y carismas que el Señor le ha regalado. 


Sofia Celis
Cantautora Católica Colombiana 
Marzo 2013

0 comments :

Publicar un comentario

Te invitamos a compartir en nuestro blog Dios te bendiga